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Las cetonas (cuerpos cetónicos) son compuestos orgánicos producidos por el hígado en la cetogénesis cuando el aporte de carbohidratos cae por debajo de 50 g diarios. Existen tres tipos: beta-hidroxibutirato (BHB), acetoacetato y acetona; el BHB es el dominante en sangre y alcanza valores de 0,5 a 3 mmol/L en cetosis nutricional. Las cetonas atraviesan la barrera sangre-cerebro y aportan hasta el 70% de la energía cerebral en ausencia de glucosa.
BeKeto comercializa cetonas exógenas BHB para acelerar la entrada en cetosis y suplementar la energía cerebral en las fases iniciales de la adaptación cetogénica.

Índice
Las cetonas son compuestos químicos orgánicos que cumplen la función de fuente alternativa de energía para el organismo en condiciones de disponibilidad limitada de glucosa. Su producción ocurre en el hígado en el proceso de cetogénesis y es una reacción natural del organismo al déficit de carbohidratos, por ejemplo, durante el ayuno, actividad física intensa o seguimiento de la dieta cetogénica. Las cetonas constituyen un sustrato energético eficaz en condiciones de hipoglucemia y pueden ser utilizadas como fuente de combustible por la mayoría de tejidos del cuerpo, especialmente valiosas para el cerebro y músculos. Gracias a ellas, el organismo puede mantener un alto nivel energético con bajo suministro de carbohidratos en la dieta.
Las cetonas se forman como resultado de la cetogénesis: proceso metabólico que ocurre en las mitocondrias de los hepatocitos (en condiciones de acceso limitado a la glucosa), durante el cual los ácidos grasos sufren β-oxidación, generando acetil-CoA. El exceso de acetil-CoA se transforma después en 3 tipos de cetonas: acetoacetato, beta-hidroxibutirato (BHB) y acetona. Estos compuestos se convierten en fuente alternativa de energía para el cerebro y músculos.
Se distinguen tres tipos principales de cuerpos cetónicos:
Las cetonas reemplazan eficazmente a la glucosa (anterior fuente principal de energía para el organismo), lo que lleva a la estabilización del nivel de azúcar y reducción de fluctuaciones de insulina en sangre. En estado de cetosis penetran eficazmente la barrera sangre-cerebro, proporcionando combustible energético a las neuronas, lo que puede mejorar eficazmente las funciones cognitivas y reducir el riesgo de neurodegeneración.
La presencia de cetonas en la orina es un indicador de que el organismo se encuentra en estado de cetosis: proceso en el cual las cetonas se convierten en la fuente principal de energía. En las fases iniciales de la dieta cetogénica, cuando el organismo se adapta a quemar grasas en lugar de glucosa, pueden aparecer perfectamente en la orina. Con la adaptación metabólica, el nivel de cetonas en la orina disminuye, lo que no significa que el organismo haya salido del estado de cetosis. Por tanto, en el contexto de la dieta cetogénica, la presencia de cetonas en la orina es típica e indica un estado metabólico correcto, sin embargo en otros casos, especialmente en enfermedades metabólicas, puede significar riesgo para la salud.
Sí, la presencia de cetonas en la orina es un fenómeno normal en las fases iniciales de cetosis en personas que siguen la dieta cetogénica. El organismo aún no está completamente adaptado al uso eficaz de los cuerpos cetónicos, por lo que parte de ellos se elimina por vía urinaria.

Dr Natalia DrabińskaCientífica especializada en nutrición e investigación alimentaria
Un nivel preocupantemente alto de cetonas en la orina puede indicar un trastorno grave de la homeostasis del organismo. La cetoacidosis es un estado que puede ocurrir (principalmente en personas con diabetes tipo 1) cuando el organismo no tiene suficiente insulina para controlar el nivel de azúcar, lo que resulta en producción excesiva de cetonas y acidificación de la sangre. Este estado es raro, pero la cetoacidosis es peligrosa y requiere intervención médica inmediata.
Las cetonas son una fuente eficaz de energía que estabiliza el nivel de glucosa en sangre y reduce las fluctuaciones energéticas. Su metabolismo genera menos formas reactivas de oxígeno (ROS) en comparación con la quema de glucosa, lo que favorece la mejora del rendimiento del organismo. ¿Cuál es exactamente el impacto de las cetonas en la energía?
En los primeros días de vida, los recién nacidos utilizan cuerpos cetónicos como fuente principal de energía, satisfaciendo casi la mitad de las necesidades energéticas del cerebro. El aumento de concentración de cuerpos cetónicos en sangre de recién nacidos es un proceso fisiológico natural que apoya el desarrollo cerebral en los primeros días de vida. [1] [2]
Sí, las cetonas pueden aumentar el rendimiento físico (especialmente en el contexto de disciplinas deportivas de resistencia prolongada). El beta-hidroxibutirato (BHB) constituye una fuente eficaz de energía para los músculos: en comparación con la glucosa, las cetonas proporcionan al organismo energía más estable y eficaz, lo que permite realizar actividad física más prolongada sin caídas bruscas de energía. Además, las cetonas pueden reducir la producción de ácido láctico, retrasando la fatiga muscular.
Las cetonas, especialmente el beta-hidroxibutirato (BHB), estabilizan el nivel de glucosa en el cerebro, mejorando la concentración y reduciendo la llamada «niebla mental». El BHB es una fuente eficaz de energía estable para el cerebro, apoya sus funciones cognitivas y actúa neuroprotectoramente, protegiendo las células nerviosas del estrés oxidativo, gracias a lo cual puede apoyar eficazmente la memoria y capacidades intelectuales.

Dr Natalia DrabińskaCientífica especializada en nutrición e investigación alimentaria
Una de las preguntas más frecuentes sobre la dieta cetogénica es si el nivel de cetonas en sangre influye en el ritmo y eficacia de la quema de tejido graso. La respuesta es: sí, pero no de manera absoluta. Las cetonas desempeñan un papel importante en el metabolismo de grasas y regulación del apetito, sin embargo su concentración en sangre no es el único determinante del éxito en la reducción de peso corporal.
Regulación del apetito: las cetonas influyen en el nivel de dos hormonas clave: grelina (hormona del hambre) y leptina (hormona de saciedad). En estado de cetosis, la producción de grelina se inhibe, lo que reduce la sensación de hambre y ganas de picar. Simultáneamente aumenta la sensibilidad a la leptina, lo que apoya la sensación prolongada de saciedad.
Quema más eficaz de grasa: durante la cetosis, el organismo cambia su sustrato energético principal: de glucosa a grasas. En consecuencia, se intensifica el proceso de lipólisis, es decir, descomposición del tejido graso. El beta-hidroxibutirato (BHB) y acetoacetato (AcAc) proporcionan energía, minimizando simultáneamente los picos y caídas bruscas del nivel de glucosa en sangre.
Estabilización del nivel de azúcar e insulina: la dieta cetogénica elimina las fluctuaciones bruscas del nivel de azúcar, que pueden llevar a ataques de hambre y picoteo. El nivel bajo de insulina favorece adicionalmente la movilización de reservas de grasa, facilitando su quema.
Las cetonas ayudan a activar BAT (tejido adiposo marrón). Esto puede contribuir a la mejora de la economía grasa y azucarada del organismo, y como resultado llevar a una reducción eficaz de peso corporal y mejora de la sensibilidad a la insulina. [3][4]
No completamente. La eficacia de la reducción de peso corporal no depende únicamente del nivel de cetonas, sino principalmente del balance calórico. Se puede estar en cetosis profunda y no adelgazar si el consumo de calorías supera las necesidades del organismo. El rango óptimo del nivel de cetonas para personas en dieta cetogénica es 0,5-3,0 mmol/L. Valores más altos no necesariamente significan quema más rápida de grasa: pueden simplemente indicar mayor producción de cetonas que el organismo no utiliza completamente.
La medición del nivel de cetonas permite monitorear adecuadamente el estado de cetosis y evaluar cómo se adapta el organismo a la dieta cetogénica. Existen tres métodos principales de medición: pruebas urinarias, medición de cetonas en sangre y pruebas respiratorias. Cada uno de estos métodos difiere en precisión, costo y practicidad en diferentes situaciones. La elección de la técnica adecuada también puede diferir según el objetivo: si es monitoreo de cetosis en contexto de reducción de peso corporal, optimización del rendimiento físico o aplicaciones terapéuticas.
Para monitorear continuamente el estado de cetosis en el organismo, se utilizan (según las necesidades) tres métodos principales de medición de cetonas en sangre:
El nivel de cetonas en sangre que indica cetosis es usualmente 0,5-3,0 mmol/L. En este rango, el organismo quema eficazmente grasa, y las cetonas, como el beta-hidroxibutirato (BHB), se convierten en la fuente principal de energía. Un nivel de cetonas por encima de 3,0 mmol/L indica cetosis profunda, y valores que superan 5,0 mmol/L pueden sugerir riesgo de aparición de cetoacidosis, especialmente en caso de personas con diabetes tipo 1.
Las cetonas exógenas son cetonas sintetizadas mediante tecnologías especiales (por ejemplo, procesos químicos) a partir de ácidos grasos (frecuentemente obtenidas de cocos u otras grasas vegetales), que imitan las cetonas naturales (endógenas) producidas por el organismo. Las cetonas exógenas BHB (forma pura o sus ésteres) pueden presentarse en forma de líquidos, preparados en polvo o cápsulas, y su objetivo principal de uso es elevar el nivel de cetonas en el organismo. ¿Por qué exactamente vale la pena utilizarlas? Las cetonas exógenas tienen como objetivo:
Las cetonas exógenas BHB tienen muchas funcionalidades, pero no reemplazan los beneficios derivados de la cetogénesis natural (es decir, producción de cetonas por el organismo en respuesta a la limitación de carbohidratos), y su uso nunca debe ser tratado como sustituto de la dieta cetogénica. Se recomienda utilizarlas con objetivos específicos, en combinación con una dieta adecuadamente compuesta.
Las cetonas exógenas después del consumo llegan al torrente sanguíneo, donde posteriormente son transportadas a los tejidos como fuente alternativa de energía. El BHB es descompuesto por enzimas deshidrogenasas a acetoacetato, que puede ser transformado de vuelta a BHB o utilizado para producción de ATP por las mitocondrias. Gracias a esto, las cetonas exógenas BHB reducen la dependencia del organismo de glucosa, influyendo en la estabilidad del nivel de energía y minimizando las fluctuaciones de insulina.
Las cetonas desempeñan un papel clave como fuente alternativa de energía que surge como resultado de la transformación de grasas en condiciones de suministro limitado de carbohidratos. Gracias al proceso de cetogénesis, el organismo se adapta al uso de cuerpos cetónicos: beta-hidroxibutirato (BHB), acetoacetato (AcAc) y acetona, como combustible principal para el cerebro, músculos y otros tejidos. La dieta cetogénica busca alcanzar el estado completo de cetosis, en el cual se intensifica la producción de cetonas, como resultado de lo cual ocurre no solo la quema eficaz de tejido graso, sino también la estabilización del nivel de glucosa e insulina en sangre y eliminación de la sensación de hambre. Las cetonas también tienen acción neuroprotectora, lo que hace que puedan ser una solución terapéutica eficaz para enfermedades neurodegenerativas.